Todo el mundo que viaja a Roma dedica al menos un día de sus vacaciones para visitar el Vaticano. Pero incluso si viajamos en invierno, que es la temporada baja turística en la capital italiana, siempre encontraremos un montón de gente en la plaza de San Pedro y otras ubicaciones de este microestado. Por eso es bueno seguir algunas indicaciones prácticas.

Consejos para visitar el Vaticano
Lo primero: hay que madrugar y llegar bien temprano a los lugares que queremos visitar. Por ejemplo, para ver los tesoros de la Capilla Sixtina no es recomendable llegar más tarde de las 8:30 si no quieres perder media mañana haciendo cola. Es mejor primero entrar en la iglesia donde podremos ver, entre otras maravillas, La Piedad de Miguel Ángel y después, sin más demora, dirigirse a los Museos Vaticanos.
Parece un detalle menor pero es la diferencia entre perder un día entero o no en nuestro viaje a la Ciudad Eterna. Una vez en el interior de la capilla Sixtina, recuerda que está prohibido hacer fotos, aunque sí está permitido en los Museos Vaticanos.
Importante: al Vaticano, como a cualquier lugar de culto del mundo de la religión que sea, hay que ir vestido son corrección. A los hombres sin camiseta o las chicas que muestran demasiado su anatomía (aunque en invierno hace frío en Roma) no se les permitirá el acceso. La Guardia Suiza y la seguridad del Vaticano se encargan de filtrar a los visitantes y de expulsar a los que acuden para provocar o protestar. Se trata de un servicio más eficaz de lo que parece a simple vista. Para acceder a ambos lugares hay que pasar por un detector de metales.
Para ir al Vaticano desde la estación central de trenes y bus (Termini), hay que tomar el bus número 40 que nos deja en la entrada del Vaticano.