Le llaman Scipione, y es un poderoso anticiclón que, proveniente de África, se ha instalado sobre la península italiana haciendo subir la temperatura de los termómetros hasta los 37 ºC. El verano en Roma empieza fuerte y son muchos, tanto turistas como locales, los que buscan refugio en las playas de la costa, como por ejemplo la de Ostia, grande y de fácil acceso.
- Romanos y turistas en la playa de Ostia
Altas temperaturas y un calor sofocante es lo que trae a Roma «Escipión el Africano», convirtiendo en una pesadilla la visita a la Ciudad Eterna para muchos turistas, especialmente los que llegan de latitudes en las que estos calores son inexistentes.
Muchos han encontrado la solución para esta situación asfixiante y, tomando ejemplo de los propios romanos, salen de la ciudad y se dirigen a las playas cercanas bañadas por el Tirreno, sobre todo a la playa de Ostia, la más grande y mejor equipada de l aregión, que además cuenta con buenas comunicaciones con la capital de Italia.
En las playas los dueños de restaurantes y chiringuitos están haciendo su agosto en junio, elevando los precios de sus servicios ante la inesperada avalancha de visitantes. Nadie se queja. Saben que huir del calor y el sol que achicharra las viejas piedras de Roma tiene un precio.
Incluso hay quien, haciendo del defecto virtud, ve en esta ola de calor un aspecto positivo: la posibilidad de «descubrir» el litoral cercano a Roma, un lugar al que normalmente muy pocos turistas llegan. Quien viaja a Roma no dispone de tiempo para todo y prefiere dedicar sus días de visita a contemplar el Coliseo, la Fontana di Trevi, el Vaticano y los grandes hitos de la ciudad. El tiempo siempre es insuficiente.