La Policía de Fronteras del aeropuerto romano de Fiumicino ha puesto al descubierto la última moda entre los turistas que visitan la ciudad: el robo de adoquines y hallazgos arqueológicos literalmente arrancados de las calles y lugares históricos de la capital italiana, incluyendo un mosaico fechado entre el siglo I a.C. Un souvenir un tanto peculiar y que puede acarrear al turistas cuantiosas multas e incluso la cárcel.
- Adoquines romanos, un peculiar souvenir
Los adoquines de Roma proceden de un tipo de roca ígnea típica de las zonas volcánicas del Lacio, históricamente utilizados para la construcción de las calzadas en la época imperial. Ahora son una pieza codiciada por coleccionistas y curiosos que buscan llevarse un recuerdo original de su viaje a la Ciudad Eterna.
Todo lo que la policía descubre en los equipajes de los turistas es inmediatamente incautado y sus dueños denunciados por robo, mientras que los adoquines son devueltos a la ciudad de Roma. En lo que llevamos de año ha habido ya una decena de denuncias y más de un turista que deberá hacer frente a un juicio por delito grave contra el patrimonio frente a un tribunal italiano. La broma puede costarle muy cara.
Algunos van más allá y cargan sus maletas con partes de mosaicos romanos, amenazando así el patrimonio artístico e histórico de la milenaria ciudad. La moda no es nueva, ya en el año 2008 dos turistas fueron detenidos por robar un pedazo de capitel de los Foros Imperiales. Esperemos que esta absurda práctica pase de moda y el sufrido patrimonio romano se libre de una nueva amenaza derivada de la mala educación y la ignorancia de algunos turistas.