El periódico británico The Guardian ha publicado esta semana un polémico artículo en el que refleja que Mussolini es un icono para muchos italianos y que sigue siendo objeto de culto en algunos lugares emblemáticos de Roma. Muchos en la capital italiana se han indignado ante tal afirmación, si bien reconocen con la boca pequeña que hay una pequeña parte de verdad en la noticia.

La polémica: ¿Culto a Mussolini en Roma?
Han pasado 78 años desde la muerte del Duce, pero para cierta parte de la sociedad italiana sigue siendo un símbolo de tiempos gloriosos del pasado, en especial para los jóvenes neofascistas que viven en Roma.
Por supuesto esta percepción es muy minoritaria y por regla general los italianos consideran que, más allá de una figura histórica, la dictadura de Benito Mussolini protagoniza uno de los capítulos más oscuros de la historia del país. Es bueno recordarlo, aunque no ensalzarlo.
Lo que molesta del reportaje publicado en The Guardian el 1 de enero es que se difunde la imagen de que el «culto a Mussolini» en Roma es generalizado, tolerado e incluso visto con buenos ojos, lo cual no es un reflejo de la realidad.
Los vendedores de calendarios y souvenirs del Duce en el Capitolio defienden que su actividad es puramente comercial. De hecho, afirman que la misma imprenta que fabrica estos calendariso imprime también los del Padre Pío y el Che Guevara.
The Guardian denuncia la indiferencia con la que los romanos acogieron la decisión de la municipalidad de Affile de construir un santuario en memoria de Rodolfo Graziani, uno de los generales de Mussolini y los gritos de «Viva il Duce» que se producen en algunas manifestaciones de la ciudad. Pero de eso a afirmar que Roma rinde culto al Duce, hay un verdadero abismo.