Una de las visitas con más encanto dentro de Roma es el Castel Sant’Angelo, un monumento situado en la orilla derecha del Tíber, en frente del Puente de Aelio, cerca del Vaticano. También es conocido como el Mausoleo de Adriano.
Su diseño es realmente original, todo un logro del Renacimiento: sus muros forman una cortina en la sala interior, con elementos medievales que le dan un aspecto único. La torre fue en sus orígenes el descomunal pedestal de una estatua erigida en honor al emperador Adriano, más tarde sustituida por un ángel de bronce, de ahí el nombre del castillo.
Uno de los aspectos más curiosos del Castel Sant’Angelo es el Passetto, un pasadizo subterráneo secreto construido en el año 1277, de unos 800 metros de longitud, que conecta la fortaleza con el Vaticano. Por allí pudo escapar el Papa Clemente VII durante el asedio y saqueo de Roma en el año 1527 ordenado por el rey Carlos I de España.
El foso, antiguamente inundado para proteger el castillo, es hoy una bonita zona verde llena de césped y árboles. El favorito de muchas familias para pasear o disfrutar de un picnic dominical.
Aunque el Castel Sant’ Angelo se puede visitar, muchas de las estancias permanecen cerradas al público. En todo caso, el lugar suele albergar interesantes exposiciones, casi todas de obras de arte. Las partes «ocultas» del castillo se utilizan en contadas ocasiones, para ceremonias o actos especiales.
Paseando a orillas del Tíber cuando cae la noche, la imagen del castillo iluminado es una de las más bellas estampas de Roma en tu viaje.